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jueves, 31 de octubre de 2013

Rafael Bolívar Coronado tuvo el Alma Llanera


Portada de la 1ª edición del libreto de Alma llanera
que escribió Rafael Bolívar Coronado. 
La representación estuvo a cargo de la compañía 
española de Matilde Rueda.

Nació para pobre y para triste

6 de junio de 1884-31 de enero de 1924
El que nace para triste ni que él mismo escriba las canciones

 

Alma Llanera

Rafael Bolívar Coronado nació en Villa de Cura, estado Aragua, el 6 de junio de 1884. Es el autor de la letra de Alma Llanera, popular joropo venezolano considerado como el segundo himno nacional o el himno musical de Venezuela, lo cual distingue al país como el único en el mundo que tiene una canción popular identificativa.
Corría el año de 1912 cuando Rafael Bolívar Coronado se mudó a Caracas, donde colaboró con las más importantes publicaciones de la época, entre ellas, el “El Cojo Ilustrado”, “El Nuevo Diario” y “El Universal”.
Su composición más famosa, Alma Llanera tiene fecha de nacimiento en 1914, cuando se la presentó en Caracas como una zarzuela, que fue el formato inicial del himno musical de Venezuela. La música, como es sabido, pertenece a Pedro Elías Gutiérrez, gran músico venezolano.
Tras el estreno de la zarzuela Alma Llanera, el 19 de septiembre de 1914 en el Teatro Caracas, llamado también “Coliseo de Veroes”, el presidente de la República, general Juan Vicente Gómez premió a Rafael Bolívar Coronado con una beca de estudios en España.
Al día siguiente, un comentarista del diario El Universal reseñó: “Alma Llanera es escenas de la vida en las sabanas venezolanas a las riberas del Arauca y sobre su delicadeza de asunto y abundancia de chistes se hacen halagadores comentarios”.
A pesar de su rotundo éxito inaugural, la zarzuela no volvió a ser interpretada sino hasta el 28 de diciembre de ese mismo año, en el Teatro Municipal de Caracas, en un homenaje al actor venezolano Teófilo Leal; luego pasó a Valencia, Puerto Cabello y Barquisimeto. La última representación de la zarzuela se hizo el día 1º de junio de 1930, ya fallecido su autor, en el Teatro Olimpia, de Caracas, montada por Rafael Guinán y su grupo.


A la ribera del Arauca vibrador

Esta composición poética tiene como escenario las llanuras de Apure, más exactamente los alrededores de El Yagual. Un indicio de ello es la mención del río Arauca en el texto de la canción. En Apure, “lo más criollito del mapa” en el decir de los apureños, se inspiró Rafael Bolívar Coronado para componer Alma Llanera. Sí señor, así fue. En los diálogos de la zarzuela se  menciona a El Yagual, lo cual confirma la partida de nacimiento apureña del himno musical de Venezuela.
Y se confirma asimismo que esta canción famosa forma parte de nuestra identidad e idiosincrasia: con Alma Llanera vibra el llano venezolano y vibra el venezolano. Con Alma Llanera finalizan todas las fiestas que se hacen en cualquier parte de la geografía de Venezuela. Y en todo el mundo donde haya, por lo menos, un venezolano. Alma Llanera es la tarjeta de presentación de Venezuela y los venezolanos en el universo.
En 1915, publicó Bolívar Coronado la primera edición de Alma Llanera, en la Imprenta Americana de don Pepe Valery. En 28 páginas, con una dedicatoria del autor a Matilde Rueda: “…la genial artista que de tan humilde opúsculo ha hecho una llamarada de exaltación y de ensueño”. El éxito editorial corrió parejo al de la representación teatral de la obra, siendo conocida no solo en toda Venezuela, sino también en Centroamérica y España. Desde ese momento, comenzó a ser considerada como el segundo Himno Nacional de Venezuela.

Vaivenes de esta famosa canción

Relató una vez (1993) el periodista Oldman Botelllo, cronista de la ciudad de Maracay, que el músico (Pedro Elías) Gutiérrez, de común acuerdo con el autor de la letra, decidió independizar la pieza musical, montándola en la Banda Marcial de Caracas, bajo su dirección, y la estrenó en la Plaza Bolívar de Caracas, el día 31 de diciembre de 1914, en la retreta de despedida del año. Desde entonces pasó a formar parte del repertorio musical de la mencionada Banda Marcial, al igual que de las del interior del país.
Sin embargo, conociéndose toda la historia del “Alma Llanera”, han existido personas que pretenden cambiarle la letra a la canción y atribuirle otros autores, llegándose incluso a declararla Himno de los Llanos Colombianos, como si fuese una composición propia de ellos. Pero, en Venezuela sabemos que tradicionalmente en las fiestas bailables con conjuntos musicales, al tocarse el “Alma Llanera” ha concluido la parranda.
La letra original de Alma Llanera ha sido tergiversada, alterada y modificada, con el argumento de “modernizarla” o “para que guste a los venezolanos de los nuevos tiempos”. Algunos han descompuesto tal letra y cantado cosas como “soy hermano de los pumas…”, quizás por la falseada versión que grabó José Luis Rodríguez, conocido en el ambiente artístico como El Puma. Igualito al atropello que hizo este mismo cantante con el Pavo Real, corrido compuesto por el cantante y compositor venezolano César del Ávila (*).
La letra original de la canción “Alma Llanera”, tal y como aparece en la zarzuela, es como sigue:
“Yo nací en esta ribera,
Del Arauca vibrador,
Soy hermana de la espuma,
De las garzas, de las rosas
Y del Sol, y del Sol!.

Me arrulló la viva diana
De la brisa en el palmar,
Y por eso tengo el alma
Como el alma primorosa
Del cristal, del cristal!.

Amo, lloro, canto, sueño
Con claveles de pasión,
Para ornar las rubias crines
Al potro de mi amador!.

Yo nací en esta ribera
Del Arauca vibrador,
Soy hermana de la espuma,
De las garzas, de las rosas
Y del Sol, y del Sol!.

Aventuras y desventuras de un gran compositor


 Rafael Bolívar Coronado vivió y murió pobre. Murió lejos, muy lejos de Villa de Cura y de su país natal. La falta de fe en sí mismo marcó su vida, que él convirtió en una vida llena de privaciones, pobreza, malaventura, oculto tras seudónimos.
Con esta forma de pensar vivió Bolívar Coronado. Él no firmaba sus obras literarias con su nombre, usando “más de seiscientos nombres”, destacó uno de sus biógrafos, Rafael Ramón Castellanos. En una ocasión le preguntaron por qué razón hacía todo eso, si él era un talentoso escritor, y respondió que su nombre “no tenía cabida en la república de las letras”.
A los 15 años de edad quedó huérfano de padre, y su mamá lo mandó donde un hermano suyo, Ramón Coronado, dueño de un hato en Mantecal, Apure, para que “lo haga un hombre de bien”.
El joven no se amaño a las costumbres de su tío, “hombre rudo y brutal (capaz de matar un mulo de un puñetazo), quien lo obligaba a realizar las tareas más duras y peligrosas en las faenas de vaquerías”. Así vivió Bolívar Coronado tres años, porque un día se escapó y se “ajiló” por diferentes lugares del llano y de los Andes colombo–venezolanos (llegó hasta Bogotá), participando, incluso, en diferentes contiendas civiles.
En otro momento de su vida se desempeñó como marinero y visitó algunas islas del Caribe y de la costa atlántica, llegando hasta las costas de Brasil. Para el año 1913 se le ubicó en Coro, Falcón, con el grado de coronel, integrado al Estado Mayor del general León Jurado.
Más tarde trabajó en la Aduana de Adícora. Posteriormente recaló en Caracas, donde cumplió una intensa actividad intelectual, docente y periodística…, pero seguía llevando una vida llena de penurias. Es que, como dice el refranero criollo, “el que nació para triste, ni que le canten canciones”, que en el caso de Bolívar Coronado podría traducirse en “el que nació para triste ni que él mismo componga las mejores canciones”.

Tras bastidores y seudónimos

Al lograr el apoyo oficial con la beca de estudios que le otorgó Juan Vicente Gómez, Bolívar Coronado trasladó sus aventuras al viejo continente. En España, con Rufino Blanco Fombona, quien era en ese momento Gobernador de una provincia de Andalucía, trabajó en el rastreo de obras de autores hispanoamericanos para su publicación en la Editorial América, fundada por su protector. Lamentablemente, los escritos publicados adolecen de autenticidad: ¡Todos los que presentó eran obra suya!
El mismo los escribía y les inventaba el autor (entre ellos, El Llanero, atribuido durante mucho tiempo a Daniel Mendoza). Descubierta la artimaña, Blanco Fombona lo persiguió con intenciones de matarlo. Bolívar Coronado huyó a Barcelona, en Cataluña, y allí se empleó como corresponsal, para cubrir las incidencias de una guerra en el norte de África.
Los reportajes eran excelentes, pero los elaboraba tomando información de los marineros que visitaban las tabernas del puerto catalán, pegando colosales tubazos. Pero de todas maneras, lo acogotaba la miseria, hasta el extremo de ser abandonado por la mujer con quien convivía y tenía una hija.
Falleció, tuberculoso, en 1924, a los 40 años de edad, lejos de su tierra y de sus seres queridos. Hoy ni siquiera se sabe dónde reposan sus restos, pues el nicho que los resguardaba, está vacío.

Bolívar Coronado autodidacta

La formación académica de Rafael Bolívar Coronado estuvo reducida a los estudios de Educación Primaria (tanto en Villa de Cura como en Caracas); pero era un voraz lector y con una inteligencia privilegiada. Sus innumerables viajes lo llevaron a conocer los más ignotos lugares de Venezuela y escudriñar en el alma de su pueblo, como lo demostró en sus múltiples publicaciones sobre Venezuela.
Por su costumbre de firmar sus escritos con seudónimos, nunca cobró las regalías por derecho de autor. La única obra suya que lleva su nombre es Alma Llanera. Y ni siquiera por esta famosísima canción percibió nunca ni un céntimo como autor.
Como Bolívar Coronado se trasladó a España, donde falleció (Barcelona, 1924), los derechos de autor se le cancelaban en su totalidad a Pedro Elías Gutiérrez y sus herederos; pero a partir de 1967, después de una intensa campaña publicitaria, la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN) contactó en Caracas a la señora Zoila Victoria Bolívar Coronado de García, hermana del autor, y comenzó a cancelarle el 50% de los derechos que le correspondían.
Una reseña de la revista Venezuela Gráfica (15 de marzo de 1970), dio a conocer que la canción había generado, desde su estreno hasta esa fecha, más de un millón de dólares por derechos de autor, que Bolívar Coronado no percibió nunca y murió en la miseria, aquejado por una epidemia de gripe.

  
Casa donde nació Rafael Bolívar Coronado

(*) Referencias

salvass       08-22-2013 01:29 PM
Juan Galea y Su Conjunto - El Pavo Real


“El Puma”, José Luis Rodríguez, saboreando el éxito internacional y próximo a concluir su etapa con el sello Ariola grabó el Lp. “Atrévete” en 1979 (en muchas partes, se promocionó en 1980) donde incluyó el tema venezolano “El Pavo Real”. Aquí comenzó la polémica en Venezuela, al tema se le agregó una estrofa de otro tema venezolano “Seis Numerao” y se presentó como de autor anónimo del folklore venezolano con arreglos musicales del propio José Luis. En los años 50 el cantante y compositor César del Ávila había grabado su canción “El Pavo Real” (cuestión que El Puma desconocía), en ningún momento César del Ávila participó en esa polémica. Al final, se aclaró la situación, pero esto dio pie a presentar en el gran programa de TV "Sábado Sensacional" al autor del tema; también, se presentó esta gran agrupación venezolana que también había grabado el tema con su cantante Héctor Pulido. Podemos comparar las tres versiones en este vídeo de osmar443: [youtube]Gacfy5PcqBI[/youtube]


Versiones:

Orquesta Sinfónica de Venezuela
Trío Los Panchos

Pedro Infante (México)
Jorge Negrete

Libertad Lamarque y Pedro Infante


Estudiantina Komaba 

http://youtu.be/_N1BHuXbYPM

Alma Llanera, a Zarzuela, Hand-Signed 

http://youtu.be/Bdhg5KpPJ2A


Investigación, texto, ilustración, musicalización

Elba Romero López

1 comentario:

  1. Gracias por este relato de la historia del célebre (aunque casi desconocido) Rafael Bolívar Coronado, autor de esa magnífica obra que todos nos sabemos de memoria, EL ALMA LLANERA, que enaltece nuestro orgullo de ser Venezolanos, inspirada en la hermosa tierra del llano.

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